RESEÑA
Carolina Ferrante
Nací el 8 de marzo de 1976, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina.
Artista de corazón, psicóloga de profesión.
Desde muy chica estuve en contacto con el arte, mis primeros recuerdos son del taller de cerámica con tan solo 6 años de edad. El polvo en las manos… el color blanco de la cerámica… el calor del horno... ahí empezó mi recorrido por talleres, dibujo, modelo vivo, pintura, collage, estampado, grabado, etc… recorrido que aunque por momentos parece alejarse, siempre se termina encontrando, integrando.
Mi obra es una invitación a recorrer un camino hacia nuestro propio interior, lleno de sentimientos que experimentamos a medida que lo vamos transitando.
Son sentimientos primitivos, por eso la elección de materiales simples y transparentes que hablan por sí mismos.
La materia me estimula, me habla, me conecta con el origen, con lo primitivo, con la emoción, los colores me distraen. El blanco representa la vida, el silencio absoluto, todas las posibilidades, el abismo, el vacío. El negro representa la muerte. Son los opuestos, el dualismo: blanco y negro, vida y muerte, masculino y femenino, el bien y el mal, amor, desamor, integración, desintegración.
A través de los materiales que utilizo, papeles, barniz, enduido, alambre, cemento, hilos, maderas, arcilla, la mayoría de ellos se han presentado ante mí de manera espontánea, casi sin ser buscados pero encontrados. A través de esta pobreza de medios y simplicidad de materiales, es que logro reflexionar, meditar, trabajar en relación íntima conmigo misma para luego poder entregarlo desde otro lugar.
Mis trabajos reflejan diálogos internos con nuestra propia alma, que nos duelen y, a la vez, nos alegra encontrar.
Nos enredamos y podemos o bien quedarnos, o bien transitarlo. Si decidimos transitarlo, experimentamos más emociones, nos construimos y destruimos, nos integramos y desintegramos, nos unimos y separamos, amamos y odiamos, nos vaciamos y llenamos. Nos encontramos con nuestros propios sentimientos de fragilidad y fuerza, que no son otra cosa que nosotros mismos.
También podemos elegir censurar a un costo muy elevado: no ser.